Otra vez

February 27, 2018

Otra vez. Otra vez las imágenes de niños con las manos en alto, otra vez las imágenes de ambulancias, otra vez las armas, otra vez haz la maleta corriendo que nos vamos a cubrir otra masacre.

                                                                   

No se cuantas veces he visto los rótulos de CNN con el número de muertes y mientras estoy subiendo el volumen, recibir la llamada de la redacción y tener que coger el primer vuelo disponible. 

 

Si, otra vez jornadas maratonianas para grabar a la policía, para grabar sufrimiento, para grabar dolor, para grabar memoriales, para grabar la misma excusa; las armas no son las culpables.

 

Más de 30.000 personas mueren al año por armas de fuego en Estados Unidos. Muy pocos requisitos son necesarios para la compra de una arma. Yo mismo pude adquirir un AK-47 cuando estábamos grabando para el telediario por menos de lo que cuesta un Iphone. “5 Benjamines (5 billetes de 100$) y es tuyo”, me dijo el dependiente. 


Portar armas y poder acceder a ellas es algo que en Estados Unidos no sólo se admite de manera natural, sino que queda recogido y amparado en la segunda enmienda constitucional y se defiende fervientemente en multitud de estados, sobre todo en aquellos más conservadores.

 

 

Este último suceso en Parkland ha reabierto un debate tan viejo que se remonta a la independencia del país norteamericano, ¿Por qué los Estados Unidos no puede aprobar leyes para el control de armas?

Desde el ángulo de los defensores del porte de armas la respuesta es complicada. La Asociación Nacional del Rifle (NRA) es una de las organizaciones con mayor poder de lobby en el Congreso y cuentan con el apoyo de gran parte del Partido Republicano y algunos del Demócrata.

Los comerciantes y la NRA defienden que no hay armas peligrosas, sino personas temerarias y que las armas se vuelven mortales sólo en las manos equivocadas, argumentando que los tiroteos en masa representan solo una pequeña parte de las muertes por arma de fuego en Estados Unidos.

 

Se calcula que hay mas de 265 millones de armas, más de una por cada adulto estadounidense. Esto significa que, más allá de que se implemente un efectivo control de armas, la realidad es que el país está inundado de armas de fuego.

 

Semana atrás entrevistamos a Gay Talese, uno de los grandes periodistas de Estados Unidos. “Hay una cultura popular que va desde las novelas de pistoleros del siglo XIX hasta las películas modernas como Harry el sucio, que crearon mitos sobre 'buenos muchachos con armas'. Además hay que considerar que Estados Unidos es líder en la provisión de armamento y que hay una industria muy poderosa. Para muchos, el control a la venta de armas representa una amenaza a sus derechos constitucionales y a su libertad, incluso después de una masacre como ésta, las ventas de armas aumenta un 40%”.

 

La polarización de la sociedad americana es muy amplia, y la división cultural y social no hace mas que sumar dificultad a la llegada de acuerdos legislativos. El tiempo dirá pero mientras tanto, otra vez habrá tiroteos, otra vez habrá muertos, otra vez habrá que sufrir y otra vez un arma matará un niño.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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